
Cada una de las campanadas rompía una esperanza. Había prometido recogerme antes de las doce para pasar unos días juntos. Y allí estaba yo, agazapada en el sillón de la casa, contemplando con tristeza los bailes, el descorche, los brindis, las frases ya conocidas. Mi vestido tiritaba de frío, los zapatos me incomodaban y la maleta con mis escasas pertenencias, me guiñaba un ojo con ternura.
Me echaron una manta por encima y dormí durante un rato. Desperté al sonido de un timbre. Alguien tocaba con insistencia.
Al abrir la puerta, allí estaba. Mi padre, mi héroe. Me cogió en brazos y dejé la angustia entre confetis y serpentinas.
Niña entre dos mundos, empecé el año como más deseaba.
Qué bonito, me ha gustado tanto el tono con el que lo cuentas como la historia que desgranas. Combina tristeza con esperanza en la dosis justa para dejar buen sabor. Feliz Navidad.
ResponderEliminarUn saludo
Me entró frío al pensar en el vestido que tiritaba. Es una bella historia de fin de año.
ResponderEliminarSuerte y felicidad Virginia.
Gracias por volver a publicarme. Es un placer leerse en otros espacios, abrigada por escrituras ajenas y relatos diversos, flotando en la pasión por la palabra.
ResponderEliminarUn abrazo
Es un micro muy bonito, Virgi, lleno de sensibilidad, con ese toque de nostalgia por el padre que lleva la alegría a la protagonista al sentirlo en sueños o en ensoñaciones.
ResponderEliminarMe ha gustado muchísimo.
Miles de besos y gracias por el disfrute.
Precioso micro. Enternecedor :-)
ResponderEliminarUn abrazo.
¿Cuanto añoro a mis padres!, me gustaría esperar escalofriada y abrazarlos con todo mi ser. Conseguiste recuerdos agradables... lns
ResponderEliminarEncantador y tierno el relato. Virgi me encant aleerte.
ResponderEliminarBesicos muchos.
Esa ternura que despierta tu relato me llega hasta lo más hondo Virgi. Y uno se contenta de que hubiera un final feliz para salir de esa angustia interna de acudir a subsanar esa tristeza. Y así y todo este relato es de una ternura maravillosa. ¡Cuánto amor en tus palabras!Un abrazo
ResponderEliminarGracias, chicas, parece que todas entendemos bien la ternura que nos hace falta, sobre todo en esas edades.
ResponderEliminarBesos y gracias otra vez a EURO-PA-LABRA
Un relato que se transmuta en pocas palabras para realizar la magia de la Navidad! Un abrazo, Virgi.
ResponderEliminarUn abrazo para ti, Mateo.
ResponderEliminarGracias por venir hasta aquí.
Precioso leerlo aquí y en tu blog. Felicidades!
ResponderEliminarQué será de nosotros cuando no tengamos memoria???
Un abrazo,
Una buena pregunta, Alkerme. Muy poco seríamos, no te parece? Gracias por venir hasta aquí, montón de besos
ResponderEliminar