
Tal vez tenga razón Rubén Gozalo en esta muestra cargada de humor negro, tal vez sea cierto que no hay una fiesta igual en el año, que es muy difícil encontrar a alguien que (aunque sea a su manera) no lo celebre, casi nadie, o tal vez…nadie…
¡Tan! ¡Tan! ¡Tan!
Bailaban desnudos, abrazados, escuchando canciones de amor en el “arradio”. Después, un locutor comenzó a retransmitir las campanadas. Al escuchar la última, llegó el jolgorio, el champán, los besos y los abrazos. Entonces, una luz se filtró a través de la rendija de la puerta y se estropeó la diversión. Cuando el hombre entró, todos permanecían en silencio, indiferentes, impasibles, aguantando la respiración como si nada. Agazapados bajo las sábanas, tumbados con una etiqueta colgada alrededor del pie y a diez grados bajo cero.
Me ha gustado mucho ese jolgorio que llega a todas partes. Yo, si algún día tengo que estar desnuda con una etiqueta colgada del pie como ellos, me apunto a la juerga, haga el frío que haga.
ResponderEliminarMuy muy simpático.
Muy bueno, Rubén. También los muertos celebran el nuevo año, jajaja-
ResponderEliminarUn saludo afectuoso.
Buf!, ¡qué escalofrío al verlos con sus etiquetas en el pie y tan tumbados!. No sé si yo estaría para muchas celebraciones en sus condiciones ...pero me ha resultado de una originalidad tremenda, Rubén.
ResponderEliminarUn abrazo des-
demispalabrasylasvuestras.
¿No dicen que hay vida después de la muerte? Ejemplo divertido el que pones, no me importaría participar en esa fiesta.
ResponderEliminarUn abrazo
Buena forma de empezar el año, de fiesta entre los que han corrido la misma y aciaga suerte. Me ha gustado.
ResponderEliminarUn saludo.
Fiesta en el más allá. Divertida idea.
ResponderEliminarSaludos
¡Eso, eso, todos de fiesta! De todas maneras, siempre hace frío en estas fechas y cada uno se viste con la etiqueta que le venga bien.
ResponderEliminarBueno, sí señor. Lns