
En el fragmento “navideño” que hemos elegido vemos la esperanza de haber contrarrestado la voluntaria y terca soledad (mucho más intensa en Navidad) de Emerenc, una especie de asistenta, al haber conseguido que aceptase la compañía de… un televisor.
"Se marchó, no sin antes agradecernos el regalo y desearnos felices fiestas, con lo que me dejó sobre todo un sentimiento de eufórica felicidad por haber aceptado por fin algo mío. Esas navidades estaban siendo excepcionalmente hermosas; me recordaban las postales de mi infancia, con copos de nieve que caían en la noche y cubrían con lenta cadencia el bosque, las casas, el mundo. Desde siempre mi época preferida del año ha sido el invierno. Hechizada con el ambiente de mi hogar en Nochebuena, me detuve delante de la ventana; entre mis solemnes reflexiones imaginaba a Emerenc sentada en su cuarto, flamante propietaria de un magnífico televisor celebrando también la fiesta."
No hay comentarios:
Publicar un comentario