
EL ABUELO
Una, por llegar hasta aquí; dos, por mi mujer dónde quiera que esté; tres, a ver si mis hijos recuerdan que aún existo y me vienen a ver; cuatro, por mis compañeros de residencia, sobre todo por Eutimia; cinco, por las cosquillas que me hacen los recuerdos; seis, que me atraganto; siete, esta me la trago entera; ocho, por un futuro para mis nietos; nueve; para vencer los miedos; diez, ¿Qué hacemos a las doce en el salón?; once, suenan las campanas de la iglesia; doce, vámonos a la cama que a las seis me levanto a ordeñar las vacas.
Qué gracioso también tu has ido campanada a campanada. Yo cambié la vida de una persona en 12 campanadas, tu has hecho un buen resumen de vida desde la memoria de un anciano.
ResponderEliminarUn beso.
Toda una vida narrada con leves pinceladas entre uvas y campanas.
ResponderEliminar¡Fantástico, Paloma!
Besos.
Pobrecito, a la de doce se le acaba de ir la cabeza a Belén con los pastores.
ResponderEliminarMe gusta mucho esa relación que haces de su vida actual, y en la que él pone la guinda final.
Abrazos
Lo que más me ha gustado son esas uvas tragadas al compás de deseos y pensamientos que reflejan la soledad del abuelo, la soledad de la vejez.
ResponderEliminarSaludos, Paloma.
¡Vaya Paloma!, no sé por qué me lo había saltado, pero aquí estoy sin descanso. Las uvas número seis y siete son una particular elipsis que me intriga bastante. ¡Qué bueno esto de asociar vida recorrida, sentimientos, futuro y 'triste realidad' con doce segunditos de tránsito.
ResponderEliminarFelicidades Paloma. Un beso
Laura, en las uvas seis y siete, se le rompe el hilo que le unía a la memoria, a partir de ahí se le hace cuesta arriba darse cuenta de que el pasado y el futuro no son el presente. Besos y gracias!!
ResponderEliminarGracias Isabel, si has visto esa unión me doy por satisfecha, eso es lo que perseguía.Un abrazo
Miguelángel, gracias por comentar con tan buen humor, esa cabeza en Belén me encanta.Un abrazo.
MJ, la vida a veces se resume ella misma. Un beso.
Luisa, ¿eres piscis? Jaja. Un beso