martes, 27 de diciembre de 2011

UN MICRO... CON TODA LA ILUSIÓN

Como podemos intuir en este relato de Eulalia Delgado, nada hace más mágica la Navidad que la mirada de los niños; si no fuese por su capacidad de ilusionarse esta fiesta sería una frivolidad impersonal y aburrida, pero … ¡ay amiga, amigo, la ilusión de un niño es un tesoro que hace rico al que nada tiene!

LAS CAMPANADAS DE FIN DE AÑO

Fin de año, pero él estaba angustiado. ¡Ya no podía más! Todo, todo iba mal, y pensamientos fatídicos cruzaban su mente.

Salió dando un portazo y se mezcló con la gente. En una placita un árbol centelleaba y quedó absorto. Notó que alguien tiraba de su abrigo. Miró y vio a una niña pequeña que lo sonreía y miraba con unos ojos que le recordaron a su hija. ¡Todo cambió! Compró una botella de sidra y medio kilo de uvas. Volvió a casa. Faltaba poco para las campanadas, unas campanadas de esperanza. Saldrían adelante.

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