
Doce campanadas, brindis y a la cama
Lucy se levanta sin saber qué pie apoyar primero en la alfombra para no fastidiarse el año; de poco le han servido hasta ahora las supersticiones, comienza otra vez en soledad. Al tirar el viejo calendario siente el peso del tiempo caer como una bomba en la basura, los desperdicios de sus días le explotan en la cara y ensucian los augurios de año nuevo que suenan en el contestador; hasta que reconoce esa voz ronca y grave del último mensaje y una sonrisa limpia su rostro. Su amado volverá. Y con él la ilusión.
Sara, con amor el paso del tiempo se sobrelleva mejor, incluso uno no se da ni cuenta. En cambio con desamor... el paso del tiempo es una carga pesada que no se puede sobrellevar.
ResponderEliminarMe ha gustado como lo has mostrado.
Un abrazo fuerte.
Querida Sara, que buena forma de empezar el año recobrando a un ser querido o amado. Está muy bien contada la escena y me gusta eso de tirar el calendario y compararlo con los desperdicios de sus días.
ResponderEliminarBuenas campanadas Sara.
Un besote.
Un perfecto modo de empezar el año, amar y ser correspondida. Muy bonito Sara, muy emotivo.
ResponderEliminarAbrazos
Para la soledad no hay perspectivas de año nuevo, vida nueva. Sólo el amor puede devolver la ilusión de vivir.
ResponderEliminar¡Fantástico micro, Sara!
Besos.
El amor salva muchas cosas, o las estropea... pero bueno eso son otras historias. La tuya ilumina las perspectivas.
ResponderEliminarUn abrazo
Aunque lo ideal sería no necesitar de otra persona para ser feliz, por lo general no es así cuando uno añora la compañía del ser amado. Y más en estas fechas tan simbólicas.
ResponderEliminarGracias por vuestros comentarios. Y gracias a Europalabra por la publicación.
Abrazos.
No perdamos las esperanzas. Un simple telefonazo es capaz de cambiar nuestra perspectiva.
ResponderEliminarBesos
Ya te lo dije en tu casa: me gusta mucho tu propuesta.
ResponderEliminarUn abrazo.